lunes, 5 de mayo de 2014

La disciplina en los pequeños


El término “disciplina”, en general, está asociado incorrectamente a “castigo”.

Aunque esta es una tendencia generalizada entre los adultos (padres, maestros, etc.), lo cierto es que la “disciplina” tiene que ver, entre otras cosas, con: enseñanza, diálogo, orientación, dirección, refuerzo y reconocimiento.

La disciplina consiste en ofrecer a los niños guías o directrices de conducta; enseñarles cómo actuar ante determinadas situaciones. Disciplinar es entrenar adecuadamente para desarrollar el auto-contro.

El ser padre o madre no se completa en un día y la disciplina no es un esfuerzo intermitente. En ambos casos se trata de esfuerzos constantes y consecuentes siendo, al mismo tiempo, eficaces y afectuosos con el niño.

Hay mucho que enseñar a un niño -valores, creencias y técnicas- y se requiere tiempo. Además, el niño no estará siempre dispuesto a "aprender la lección". Por ello se sugiere que:  
  • Los padres aprendan a relajarse, de ese modo podrán afrontar acontecimientos imprevistos y esfuerzos baldíos con más calma y más eficacia. 
  • Hay que examinar metas y necesidades del niño para saber lo que se puede esperar.  
  • Se debe hacer lo posible por ser constante y consecuente, diciendo lo que se piensa y pensando lo que se dice, manteniéndose firme en ello. Y finalmente, 
  • Se debe mantener una actitud positiva ante el oficio de padre, reteniendo en la mente una imagen de cómo se quiere que el niño actúe y acordando indicarle los comportamientos que se consideran inaceptables.
Habrá ocasiones para señalar aquello que no guste, pero una actitud positiva reforzará la desaprobación del padre cuando ésta sea necesaria.

En los últimos años, mantener la disciplina en el hogar con la asertividad que esta requiere, se ha convertido para los padres de familia en una difícil tarea. A continuación se presentan algunas pautas que pueden ayudar:

1. Los niños hacen lo que ven a otros hacer. Por lo tanto, es importante darle ejemplos de comportamiento: Si queréis que los niños digan “por favor” y “gracias”, decirles a ellos “por favor” y “gracias”.
2. Uno consigue más de aquello a lo que le presta más atención. Una de las metas importantes para los padres de familia debe ser "pescar" a los niños portándose bien.
3.  Los castigos se usan para ayudar a los niños a cambiar el comportamiento inapropiado y son efectivos sólo cuando se usan junto con recompensas para reforzar el comportamiento apropiado.
4. Los castigos nunca se usan para abusar, lastimar, causar daño, o amenazar de daño a los niños.

5. Para que aislar a un niño un rato (que pase un tiempo solo) funcione, el tiempo en el que no está obligado a estar solo debe ser de calidad. De lo contrario, emocionalmente el niño ya está solo

6. Aislar a un niño para que pase un rato solo es una medida que debe usarse poco y con el propósito de enseñarle al niño cuando es pequeño. Para disciplinar a los preadolescentes y los adolescentes hay otras estrategias más adecuadas.

7. El castigo debe ser en proporción con la falta. También debe ser razonable y estar relacionado con la ella.

8. El castigo efectivo es significativo y rápido. Los castigos que tardan mucho no proveen motivación o la oportunidad de mejorar.

9.Si el niño usa algo incorrectamente, lo pierde por un tiempo. Luego, tendrá otra oportunidad para usarlo. Un de las metas de la disciplina es enseñar el comportamiento adecuado. Si los niños nunca reciben otra oportunidad, ¿cómo van a aprender?

10. Si lo rompe, lo paga. Si lo ensucia, lo limpia. La restitución es una excelente manera de enseñarles a los niños que hay consecuencias en la vida.
  
Para finalizar:
Foto: examine.com

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